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25/10/2014

El misterio del tren azul [Libro]

El misterio del tren azul (1928)
By Agatha Christie
Número de páginas: 336





 Argumento:

El crimen sucede en uno de los compartimentos del lujoso y costoso Tren Azul, donde una mujer es asesinada y robada. Miss Grey es una importante pieza en el puzzle para el gran famoso detective Hercule Poirot, donde trabaja bajo el amparo de Mr. Van Aldin. Todos son sospechosos hasta que se demuestre lo contrario, mas no todos pueden ser culpables y Poirot no se quedará tranquilo hasta que tenga una buena satisfacción de orgullo.



Voy y vengo con Agatha Christie, como el que sabe que tiene un hogar al que regresar. Porque puedo leer libros maravillosos, otros que no me hayan satisfecho tanto, pero con Agatha sé, que voy al hogar. A lo seguro. Un lugar donde sabré lo que me encontraré.

En cambio para la autora, es un libro que marca un antes y un después. Había sido empezado a escribir en 1925, año fatídico de Agatha donde le precederá una dura depresión en 1926 provocada por la repentina muerte de su madre y por la petición de divorcio de su marido para casarse con una mujer, amiga de ambos. Acabando por aquella misteriosa desaparición en 1927, donde se refugió en España, en las Islas Canarias

Al principio, los sucesos no me estaban atrapando del todo, parecía muy sencillo, demasiado tranquilo. Puede que fuera la impaciencia de ver aparecer esos gruesos bigotillos bien colocados y recortados en una cabeza ahuevada, pero lo cierto es que todo tomó más carácter cuando papá Poirot apareció en escena. Lo cierto es que su presencia se percibió un poco tarde, si lo comparamos con otras novelas de Agatha donde éste comienza con su presencia casi desde las primeras páginas.

Por lo que vi, de todos los personajes presentados hasta el momento del crimen, hubo un personaje que me gustó mucho y yo pensaba que solo por ella debería de hacer una reseña al libro. Miss Grey. Esta mujer de treinta y tres años, edad en la que ya no está para casarse, la gente no le dice que ni siquiera es bonita, lleva muchos años cuidando de una mujer, hasta que al final de su larga enfermedad esta muere y se sucede algo inesperado para ella. Miss Grey ha sido siempre una mujer tan acostumbrada a escuchar los problemas de otros que parece incapaz de abrir su propio corazón para otros, pero Hercule Poirot lo sabe y por eso acude a ella, porque también es una mujer observadora y de gran inteligencia. ¡Y no solo eso! Es también sensible, determinante, no se deja dominar y con un gran corazón para enamorarse del ¿Asesino?

Puede que esta Katherine Grey fuera la misma Agatha que, angustiada por empezar una nueva vida, desde cero, se reflejara en este personaje. Con sus nostalgias de regresar al pasado, a St. Mary Mead. Comparten edades similares. Conocer a otros hombres, ser una protagonista pasiva. Mujer extraña en las novelas de la autora, ya que estas suelen ser muy activas y con pasión por las aventuras. Katherine, repito, fue dama de compañía de una anciana por muchos años y en su pueblo, nunca pasaba nada interesante. Siempre con el pensamiento de sentirse muy mayor para esto o aquello. No nos hace partícipe de sus pensamientos y a veces se muestra cansada de su papel en la vida. La misma Agatha dejó su rastro por entre las páginas de su libro convirtiéndose en parte de Katherine Grey. Es un personaje que llama la atención, sobre todos los demás. Puede que haya un corazón palpitante más humano, más allá de ese nombre.

Pero, mientras disfrutaba con las apariciones de Miss Grey y sus inconfundibles ojos grises que no pasaban desapercibidos para nadie, esos ojillos redondos a los que no se les pasa nada, apareció en el comedor del Tren Azul por primera vez, junto a Miss Grey y desde entonces todo cambio. Incluso el mismo Poirot cambia. ¡Vaya un Hercule Poirot! Este hombre travieso que se hace el inocente y que consigue hacer hablar hasta el más mentiroso, consigue que me arranquen una sonrisa. No sé como podía caminar por La riviera con la de flores que tenía encima, echadas por él mismo xD me encanta menos mal que no tiene abuela. Como se recochinea de sus poderes ¡Y que nueva manera tiene, para mí de interrogar! Me dejó fascinada y feliz.

Lo abarca todo y llena tanto con su presencia que no he echado en falta al Capitán Hastings, aunque haga mención de él Poirot. Pero de haber estado con él investigando este caso, seguro hubiera sido más divertido todavía.

Otro gran libro de Agatha Christie.:-)





18/10/2014

Lo que queda del día

ESTE ARTÍCULO CONTIENE SPOLIERS



Lo que queda del día (1993)
Basada en una novela de Kazuo Ishiguro
Director: James Ivory
Duración: 134 min.


Argumento:

Darlington Hall vive los años 30 mientras es regentada por un aristócrata inglés. El primer mayordomo de la casa es un profesional en su trabajo, amante del orden y la perfección. Es reservado, pero su vida cambia cuando la nueva ama de llaves, la Sra. Kenton llega a su vida con toda su pasión por vivir, por aprender y romper las rutinas. El trabajo de mayordomo está por encima de cualquier otro sentimiento, pero su padre anciano, la Sra. Kenton y su atractivo, junto al señor de la casa y sus actividades extrañas en vísperas de la II Guerra Mundial, lo pondrán a prueba.


Después de todo un día de trabajo, de sumisa atención por todos los quehaceres de la casa, de obedecer al amo y señor de Darlington. Después de dar órdenes, tener todo bajo control, de guardar la privacidad. Después de tantos años de servicio ¿Qué es lo que queda al final del día?

Un mayordomo fiel, obediente, sumiso, abnegado ante todas las cosas. Con un buen aplomo para soportar la muerte del padre, la ausencia de un amor, las malas decisiones de un confuso amo y la total enmascaración de toda expresión física.
Cabe esperar, pues, que la actuación de Anthony Hopkins, como el mayordomo Sr. Stevens, sea algo fría, pero solo en apariencia y no hay que rascar mucho sobre la superficie para ver el dolor de muchas de sus penas.

Me fascinó y me asustó el aplomo que guarda para seguir con los quehaceres de la casa cuando debe de sentirse tan triste y solo. Una vida de servidumbre, una vida abnegada. Atendiendo a órdenes todo el tiempo y dándolas también. Sin poder tener el placer de salir con amigos, aunque tampoco parece tener esas ganas ni esos deseos.

Nuestro punto de visto sería más compartido por Emma Thompson, que hace de la más eficaz ama de llaves que el Sr. Stevens haya contratado. Srta. Kenton. Ella se irrita, llora, corre, ríe. No se encierra en todo el papel que supone ser Ama de llaves. Es estricta cuando debe y no comprende como Sr. Stevens puede soportar tantas cosas y no estallar de irritación o saltar de felicidad en otras.

En cambio, Sr. Stevens es un hombre hecho a su rutina, donde encontró la pasión en su trabajo tan dedicado, tomándose sus momentos de intimidad resguardándose del mundo, pero se tropieza con la nueva incorporación de un ama de llaves, Sra. Kenton, una mujer que desea vivir con fuerza y espera que Stevens la acompañe, pero esta historia de amor no podrá ser, pues la obligaciones de éste, le impiden tomar otro camino que no sea el de resguardarse en su mundo de servidumbre donde tanto disfruta.

No se levanta la voz y las normas son estrictas y si habéis leído mucho sobre esta época o visto películas, entenderéis mejor la situación.
Hugh Grant por otra parte, después de tenerlo atragantado con Sentido y Sensibilidad de 1995 me ha agradado bastante, se ha portado como un caballero xD en líneas generales y me ha gustado. Es también la familiaridad que tenía con Sr. Stevens lo que siempre me gustan de estas películas, como la clase de noble cuna no todo es altanera con el servicio.

Muy al contrario del amo y señor de la casa, que tras el tropiezo de Sr. Stevens padre, se siente humillado y no querría otra actuación semejante cuando sus invitados lleguen a casa. Acto que solo provocará en el anciano sentimientos de decepción e inutilidad. Rebajado después de tantos años de servicio.

Si hay algo que me enamore de estas películas es la estética, siempre procurando la fidelidad de la época, con el glamour de las reuniones sociales donde todos compiten por mostrarse más acicalado, educado, hipócrita y falsamente respetuoso. Las escenas de la cena, desde lo alto para poder disfrutar de una vista completa y comprobar que todo está en su sitio milimétricamente. El mayordomo es estricto es esto.

Puede que el argumento sea bastante sencillo, ya que la vida se va relatando, básicamente, a través de una dedicada vida de servicio, por muchos años, a mano de un estupendo mayordomo, que allá a donde vaya, sus manerismos de oficios lo persiguen y lo delatan. Su máximo cuidado por su señor, por mantener la calma en todo momento, todo bajo control, cuidado a la perfección.

Iremos saltando de presente a pasado, rememorando el cómo el nuevo amo de una gran mansión de Inglaterra, está ahora en manos de un americano, que no es otro que Christopher Revee. Sin duda una gran sorpresa, pues podría esperar cualquier otro americano, menos este.

Lo que queda del día es un melodrama, que puede parecer lento, pero solo hay que sumergirse en los pensamientos que las miradas escondidas de Sr. Stevens expresa algunas con pesar, otras con avidez y de las expresiones de la Sra. Kerton, donde en un momento de aflicción, si ni siquiera puede recibir el consuelo de la persona que durante tantos años la había acompañado en su trabajo. Porque parece que ante todo, el aplomo del Sr. Steven lo guarda de ningún otra emoción que no sea la de la templanza.



12/10/2014

Literatura fácil. Nuevo negocio

Quiero empezar diciendo que apoyo la lectura de todo tipo. Apoyo a la tan estimable para algunos, detestable para otros, saga de Crepúsculo, Cincuenta sombras de Grey, Canciones para Paula y tantas y tantas sagas juveniles como parecen multiplicarse con el paso de los días. ¿Por qué hago esta declaración? Porque lo que vas a leer a continuación te va a dar la sensación de que despotrico contra ellas. ¡Pero no es cierto! Quiero hablar del modo en que se fabrican estos libros de a día de hoy. De su contenido. No de las personas que lo leen.

Realmente, como no sé por donde empezar, comenzaré diciendo que en mi etapa de adolescencia, no tuve la gran suerte de codearme con tantos libros juveniles como los que hay hoy. A mi entender y por lo que yo leí, pasé de lo infantil, a lo adolescente-infantil y a lo adulto. Yo leía lo que quería, de forma variada, me guiaba por mi instinto, tuviera la edad que tuviera y comencé a una edad muy temprana. No estaba encasillada. Lo mismo leía Julio Verne que Agatha Christie ¡Yo no tenía edad para entender estos libros! Tampoco había la gran colección de lecturas juveniles que hoy hay y yo ciertamente, no sabía por donde buscar, aunque con algunos fui a parar, claro. Pero los otros libros más para adultos yo no los entendía, mas yo sabía que ellos querían contarme algo, me daban curiosidad, aprendía nuevas palabras y me hacían pensar. Me dejaron una huella, me dieron el empuje de seguir buscando y variando, para luego regresar con una mayor base y volver a leerlos con mayor entusiasmo. Tiraban de mí. La función de todo arte, incluida la literatura es la de hacernos mejorar, retar nuestro intelecto, llevarnos a descubrir otras cosas. Si la literatura fácil de hoy nos da todo lo que YA sabemos ¿qué nos aporta entonces? Solo puro entretenimiento, que está muy bien por cierto, pero te deja la sensación de que no has aprendido nada.

No es por la edad que yo tenga, el mundo sigue igual de loco o más y los planetas girando como siempre han hecho ¿Qué ocurre? Que cuando acabo de leer un relato, por poner un ejemplo: de Edgar Allan Poe y luego paso a la saga de, por poner otro ejemplo: Delirium, a mí me dan tremendas ganas de llorar, se me desgarra el alma, siento que ese libro me quiere atacar, matar o devorar. Entonces, ¿Qué sucede con la literatura que hoy se vende? Por supuesto no toda, pero en un plano general, demasiado general quizás, estoy viendo como las bases de la literatura se van empequeñeciendo y si antes hacíamos una pizza con una base de, orégano, tomate, queso, jamón york, olivas y atún, a día de hoy solo es una pizza de tomate y queso. ¿Por qué? ¿Nos creen menos listos las editoriales? ¿Los escritores? ¿Antes se estructuraban libros demasiado complejos? No. Ni somos más tontos, ni los de antes eran más difíciles de entender, pero claro está que hay una diferencia que a mi me revienta. ¿Por qué los libros juveniles los hacen tan escasos de… todo? No tienen reflexión filosófica, son vacíos de pensamiento, no tienen metáforas, carecen de vocabulario, son demasiado coloquiales. Ni hablemos de la carencia de descripciones y de los diálogos infantiles. Puede que sea por las prisas con las que hoy las vidas viven, que la comunicación que nos rodea solo nos ofrece el entretenimiento básico, ya que, si uno llega cansado a casa de un arduo trabajo de 8 horas (los que tienen suerte), puede que no les apetezca leer un libro que parezca un crucigrama. Puede que quieran que se les de todo ya hecho. Puede que sea una de las razones por las que la comida se nos da ya tan triturada.

Estos libros van, tan enormemente dirigidos a este público en concreto, los juveniles, que llevan hasta su forma de hablar, actuar, pensar, vicios y con sus palabrotas y todo, que leerlos fuera de esa edad no te van a gustar. Creo que es un error muy garrafal ya que a estos jóvenes se les encasilla para leer este tipo de libros, no tienen una lectura variada y cuando salgan de ellos, creo que muchos se van a aburrir o no van a entender lo que hay escrito. ¿Cómo un joven habituado a leer estos libros tan simples de todo, donde se pueden leer frases tales como: “Tío, que mierda de trabajo” puede gustar de la literatura clásica? Con esas frases enrevesadas ( Jane Austen), esas larguísimas descripciones (Charles Dickens), argumentos tan complejos (Agatha Christie), de personajes tan carismáticos (Emily Brontë) y extenso vocabulario para aprender (Charlotte Bronte). Lo digo por la necesidad de exponer referencias en estos libros juveniles a los clásicos. Creo que se aburrirían y se tirarían de los pelos si leyeran la primera y segunda parte de Alicia en el país de las maravillas (Lewis Carroll)

Yo he leído libros juveniles, donde el argumento es para dichos jóvenes, y no hay necesidad de poner palabrotas. Claro que ellos se van a sentir más identificados, son libros que están fabricados para ellos y por ello no tienen la necesidad de buscar otros tipos de libros. Yo siempre he defendido, que no se escribe como se habla y viceversa. ¿Por qué ahora se escribe como se habla? ¿Qué tiene eso de bonito y especial? Creo que es muy triste que, el consumismo, haya llevado a la literatura a un terreno tan fácil de moldear. La literatura tan fácil que hoy se vende, tan vacía…Y si has leído clásicos, como yo, notarás la diferencia, ese gran salto, el valor de aquellas páginas, las dobles lecturas, el aprendizaje histórico y político. El orden de las palabras, las frases tan sugerentes, el sabor tan dulce que te deja en la boca al leerlas en voz alta. “Hemos perdido esa forma de hablar” (Ben Gates)

Leer es difícil, lo sé. Se necesita estar a solas, no como cuando ves en familia la televisión. Se necesita silencio, no como cuando juegas a videojuegos con tus amigos. Se necesita concentración, no como cuando te vas a la discoteca y es un acto que se ha de realizar sin compartir, no como cuando te vas de compras con el grupo. ¡Es una disciplina! Que si le das tiempo, te adaptas, te absorbe y ya no te da pereza ponerte. Una encuesta demostró el gran desinterés que hoy día hay en la cultura en general y el gran consumismo de la moda, cuando solo 2 de cada 10, identificaron un párrafo que era leído a cada uno, como la tan obra y tan conocida de “Orgullo y Prejuicio” Obra de la que todos han oído hablar y otros se jactan de haber leído, cuando en realidad, o no lo han hecho o es el único clásico que se han leído. Si esta obra es considerada un clásico ¿Por qué las editoriales hoy día no editarían un libro escrito como los clásicos? ¿Por qué los que dicen que aman la literatura no se interesan por los grandes maestros?  Hay un camino que recorrer y si antes no se hubieran escrito los clásicos, no habríamos llegado hasta donde estamos hoy ¿No hay tiempo acaso en todo el día? ¿Demasiadas prisas en todo lo que hacemos? ¿Simplemente no les interesa? ¿No entienden lo que hay escrito? El mercado demanda lo fácil, lo ya masticado, lo simple, lo entendible a la primera, lo que no has de leer dos veces para saborear lo dulce de una frase bien escrita en tus labios mientras la repites con deleite. Son rápidos, hay acción por un tubo y en la segunda página ya lo tienes. No tienes que esperar, no tienes que leer 50 páginas primero para luego ir a “eso que andas buscando” Entonces ¿eso quiere decir que la culpa es nuestra? ¿Quién empezó antes? ¿La reclamación del público o la experimentación de las editoriales al lanzar este tipo de literatura para comprobar si iba viento en popa? El mercado somos todos.

Sea como sea, las editoriales siguen imprimiendo estos libros, la gente los compra, están en la lista de los números uno como los más vendidos, pero ninguno perdurará en el tiempo y mientras se marchan, dejan un reguero de cerebros mal alimentados y mal informados. A universitarios (según un profesor de universidad ha declarado en la red a raiz de este tipo de literatura), aunque no todos, les sucede que no entienden lo que leen. ¿Por qué ese desprestigio de los clásicos? ¿Acaso el que no gusta de cine, no busca sus comienzos? ¿Por qué no en la literatura? No hay esas herramientas culturales, la información básica para comprender todo el texto. No entienden los clásicos y toda la información que ellos desprenden. La moda tira tanto de todos, que en los círculos sociales, si quieres opinar, tienes que leer lo último que ha salido a la venta o te quedas fuera. ¿Qué no puedes leer lo último del mercado? ¡Pues claro que si!  Yo lo hago, solo que yo alterno y no me dedico solo a las estanterías de las librerías, que exponen lo más en ventas, los número uno, los Best-seller, que siempre suelen ser la moda y normalmente, la literatura fácil de la que tanto os estoy avasallando en este artículo kilométrico que sé, muy pocos leerán de cabo a rabo. La literatura fácil que con tranquilidad y sin complicación se puede traducir tal cual a cualquier idioma.

¿Por qué entonces, me pregunto yo, en la literatura fácil se exponen guiños a libros clásicos si la gente o no los ha leído, o no los van a leer? ¿Para qué? Cuando llegan a esa parte del texto y se lee una frase extraída de un clásico ¿cuántos van a saber de qué está hablando el autor? ¿Lo hacen para darles más caché al libro? Y no hablo de un clásico cualquiera, hablo de los que se parodian, de los que se usan para hacer un guiño en un libro. Esos que están en la lista de los clásicos más recomendados. Esos que supuestamente todos deberían de haber leído. Esos que los “listillos” usan para restregarte que eres un Don nadie por no haberte leído “Lo que el viento se llevó” Claro está que cada uno se lee lo que de la gana, ni listas, ni números uno. Pero entonces, repito, si la literatura fácil no es un puente que te lleve a los clásicos, ¿para qué hacen los autores dichas referencias? ¡Para qué! ¿Cuántos de los que se han leído la saga de Delirium y han llegado a la parte donde se habla del relato “Corazón delator” de Edgar Allan Poe
, han leído dicho relato? ¿Y los que no lo han hecho, han pasado por encima sin importarles?

El exceso de este consumismo está apartando el resto de literatura, que será mejor o peor, pero que si está más elaborada, la gente no la escoge, lo que logra que esta literatura fácil siga triunfando porque hay una gran ventaja a la hora de escogerlos. Los puedes encontrar en los grandes y pequeños centros de librerías. En los grandes supermercados, en los puestos callejeros… Resulta ya casi una heroicidad encontrar en estas grandes superficies algo más digno en lo que entretener tus neuronas. Yo sé que Hércules Poirot, si viviera hoy día, estaría muy decepcionado. Abriría sus ojillos observadores, giraría su cabeza huevo, se achucharía su fino bigote, se quitaría una mota de polvo invisible del hombre y te diría: “¡Oh, mon ami. Hay que ejercitar más esas células grises!” Es como el cine, que las carteleras están dominadas por lo que “más se vende” y muchas y muy buenas películas ni siquiera llegan a estrenarse por aquí cerca y si tienen éxito de allá de donde viene, Hollywood hace un remake de ella. Como hizo con “My Sassi Girl” (coreana) quitándole toda la brillantez de dicha cultura.

Los medios de comunicación tampoco ayudan, ya que de lo único que te van a informar de aquello y lo otro que tanto se está vendiendo ahora, de su gran éxito, de lo que le han pagado para publicitar tal o cual libro, película y demás. Nos bombardean con noticias que solo nos manipulan y no nos dejan elegir con libre albedrío ¿Más de la mitad de las mujeres que se llegaron a comprar “Cincuenta sombras de Grey” lo habrían hecho si su publicidad no hubiera estado hasta en la sopa que comían? Las otras lecturas de las que te hablo, esas que no digo que deberían de reinar en tu vida, solo escogerlas de vez en cuando, se pierden en un océano de páginas vacías que nadie mira porque no han sido publicitadas en el telediario o en las redes sociales. Busca y encontrarás muchos tesoros.

Internet es una herramienta, se divulgan noticias, argumentos, resúmenes, impactos de última hora, comentarios de esto y aquello, pero esto no te da derecho a decir que sabes de tal libro clásico (o de tal libro) si no te lo has leído. Yo no puedo hablar de la película de “Los pájaros” solo basándome en que “en Internet he leído que va de unos pájaros que atacan a la gente… sí… ajá…” ¡No! ¡No la he visto! Me tapo la boca o me pongo y la veo. No sabrás más de los clásicos porque leas de ellos por Internet. Nada es comparable a la experiencia en primera persona. Tú y el libro. A solas. Una tarde y las horas que hagan falta. Conócelos y no hagas que te lo cuenten otros. En físico o en digital. No hay competencia, las letras son las mismas. No es más fiable el físico que el digital, ni viceversa. No te dejes arrastrar por lo que digan.

Goza de una buena base en todo lo que te guste, para poder entender lo que hay al final del camino.